Predicciones de futuro

Resulta esperanzador escuchar algunas voces que afirman que nuestra economía volverá a recuperarse. Algunos pocos visionarios ya vaticinaron en tiempos de bonanza, antes de que llegara la crisis (crisis económica, crisis de valores, crisis de modelo) o explotara la burbuja inmobiliaria, que ocurrría el presente, que llegaría la debacle a nuestra sociedad tal y como la estamos viviendo ahora. Así que, ¿por qué no pensar que puede ser cierto que salgamos de esta, que nos recuperemos económicamente?

Pero, y hete aquí la reflexión que quiero compartir con vosotros hoy, ¿qué ocurrirá, cuando llegue ese momento, con las butacas que se están quedando vacías en nuestros teatros?

ImagenDistintos estudios económicos han vaticinado un descenso del 30% en la taquilla del cine en España tras la subida del IVA en el contexto de crisis económica. En teatro es posible que ocurra algo parecido.

Como observadora participativa, como público, puedo decir que el sábado pasado estuve en el Teatro Valle Inclán en Madrid viendo una obra de teatro de altísimo nivel, Bob de Anne Bogart, y la ocupación de la sala, que hace unos años habría estado llena, era de un 70%. El resto, si me salen bien las cuentas, es el 30% del que hablaba.

Como coordinadora de un festival de teatro de títeres, puedo decir que la asistencia al Festival Internacional de Teatro de Títeres de la Región de Murcia se ha reducido este año 2012 en un 35% o 40%. Lo esperábamos y resulta razonable si tenemos en cuenta que en la Región de Murcia el índice de paro es superior al de la Comunidad de Madrid.

Sin embargo, como el tema de la crisis, del cambio de modelo, del cambio de paradigma (podemos llamarlo de muchas maneras), en la cultura es el tema preponderante actualmente en los debates públicos acerca de la gestión u organización de la misma, no por ello podemos olvidarnos de uno de los temas preferidos en los simposios, jornadas y conferencias de gestión cultural en tiempos de bonanza: el tema de la captación de nuevos públicos. Era el momento en el que la irrupción de las redes sociales en nuestras estaban demostrando su potencia comunicativa. No puedo decir ahora que ya por entonces, y sigo pensándolo ahora, no pensara yo que la mejor medida de captación de nuevos públicos fuera la educación; teniendo en cuenta que una cosa es la educación y otra las herramientas efectivas que los departamentos de comunicación de organizaciones culturales pueden y deben utlizar para que su mensaje sea más efectivo, continúo. Porque, ¿cuánto va a costarnos recuperar el público que estamos perdiendo? ¿Cuánto va a costarnos recuperar la costumbre de ir al teatro, de ir al cine, de asistir a eventos culturales? ¿Recuperar en nuestros hábitos culturales la experiencia de la sala oscura y el encuentro con uno mismo en el teatro o en el cine?

Como veis la pregunta que me formulo en lo oscuro de la sala, o cuando preparo las hojas de taquilla y reflexiono sobre el despropósito de considerar que una obra de teatro de títeres a la que asisten niños y familias tiene un valor añadido del 21%, parece sencilla. Pero el contexto no.

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